Cinco siglos igual

Cuando miramos esta imagen ¿qué vemos? Duele, claro que duele, pero no mirar es borrar, negar existencia, permitir que siga existiendo y dejar en soledad a quienes luchan para que esos nombres dejen de estar en carteles.
¿Quién es Marita? Marita está desaparecida, su mamá Susana, su hija Mica, ¿una sociedad también? la siguen buscando. En ese camino de generosidad y construcción de justicia de su familia que la busca, no solo luchan por encontrar a Marita, luchan por dar vuelta todo lo que posibilita que se sigan robando vidas.
Vayamos a la foto, para pensar en ese momento y las circunstancias. A Marita la secuestran en Tucuman Argentina en abril de 2002, con una hija en ese momento de tres años. Dos años más tarde, en un allanamiento fallido se obtiene esta foto en otra provincia Argentina, La Rioja. Las tramas de silencio y complicidad que permitieron tornarla invisible para la sociedad a la que todavía hoy le falta, siendo una desaparecida más en democracia para ser prostituida.
Si miramos el hoy, se puede registrar que prevalece una mutación en las formas de captación, llegando al mismo resultado final en lo que hace a la explotación en sí, en tanto la explotación y apropiación sobre mujeres por parte de nosotros, los varones, no cambió con la conquista y colonización hace cinco siglos. La trata con fines de explotación sexual de hace veinte años o la actual tienen un mismo resultado, con modalidades que se transforman es verdad, como también sus pretendidas justificaciones sociales a que nos sigan perteneciendo, su vida, deseos, su todo.
Para apoyarnos en un dato objetivo, de las denuncias realizadas a la línea nacional, anónima y gratuita que funciona en Argentina -línea 145-, en el 2019 y 2020, se realizaron 19 denuncias en esos dos años de intento de llevarse a alguien por la fuerza; por otro a partir de 324 denuncias, resultaron 259 hechos de ofertas laborales engañosas. Si afinamos el número, de esas ofertas laborales engañosas, 178 fueron por medios digitales, facebook fue la principal vía. Esto sustenta la conclusión, de que los medios de captación mutaron, aunque la explotación sexual vulnera los mismos derechos humanos hace cinco siglos, que ahora.
Si al volver a la foto, creemos que aquella sociedad no miraba y esta sí, aunque se registra una mayor sensibilidad, propongo unas preguntas para pensar: ¿Conocemos los medios de captación y engaño actuales? ¿Generamos los espacios de información y prevención para evitar que la explotación sexual siga existiendo? ¿Qué hacemos para cambiar nuestro metro cuadrado? No vengo por mi parte, a ofrecer respuestas, sí a compartirles estas preguntas y un profundo convencimiento de que estas luchas son colectivas, codo a codo y que la realidad que nos vino dada la podemos transformar.
Franco Di Santi.
Integrante del Equipo de JPIC y de “Bahía Contra la Trata”

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